Vivir cerca del mar, o en contacto con la naturaleza no sólo oxigena los pulmones, además limpia el alma.
Sentir más agua y menos personas, es grato para todo el mundo, pero especialmente en la niñez y de viejitos... pasar tus últimos días mirando el interminable baile de las olas, o crecer rodeada de aire puro y arboles, no puede ser mejor.
Cuando tienes un año y 7 meses, todo es una sorpresa, el agua, los arboles, las flores y los otros niños, aun no desarrollamos empatia, es muy difícil que un niño de esa edad, quiera compartir por ejemplo el amor de la mamá, ya que aun no es capaz de ponerse en el lugar del otro, pero eso es lo bonito, sorprenderse con tu hija
re enamorarse de las cosas simples, vivir con alegría, con risas, de su mano siempre, apoyando, acompañando, pero dejándola vivir, dejándola respirar, enseñándole a bañarse en el mar.


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