Ya balbuceaba todo el día, se tomaba sus manitos y yo me sentía cada vez más mamá, ya nos habíamos hecho amigas y yo confiaba mucho más en mi labor de madre, sentía que podríamos recorrer el mundo juntas y nada iba a pasarnos, ya me había acostumbrado a dormir cuando ella dormía, y ella recompensaba todo mi sueño con una de sus sonrisas cuando yo le cantaba.
Esta época fue de mucho movimiento, recibió vacunas, que ha sido una de las sensaciones mas extrañas, por un lado le harían bien y por el otro le pinchaban la pierna con una enorme aguja!, pero bueno, es parte de la evolución, pañales desechables, mundo touch y vacunas, son lo que nos toca como madres de este siglo.
Recuerdo con mucho amor esos días de Abril, comenzaba a hacer menos calor y nosotras nos acurrucábamos en la cama, la música y el olor a leche ya estaban instalados en mi casa
y mi corazón ya estaba inundado de un amor profundo e incondicional, el amor más grande, el de la mamá.


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